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España ganó el Domingo (20 de agosto) la primera Copa Mundial Femenina de su historia. Las jugadoras se amontonaban unas encima de otras mientras los aficionados que rodeaban el Estadio Australia saltaban y levantaban la bandera de España mientras los colores rojo y amarillo iluminaban las gradas.

Cuando las jugadoras españolas levantaron el trofeo de la Copa Mundial, con los fuegos artificiales explotando tras ellos, también parecían perdidos en la euforia de alcanzar la cima del deporte.

“Es la mejor sensación que he experimentado en el fútbol, en mi vida. Se lo dedicamos a todas nuestras familias y a toda la gente que ha venido de España”. declaró Hermoso.
La centrocampista Teresa Abelleira se limitó a decir a los periodistas que era “indescriptible”. “Lo que hemos conseguido es increíble”, dijo. “Todavía creo que no se ha asimilado lo que acabamos de conseguir. Estamos súper felices”.

Abelleira también rindió homenaje a las primeras futbolistas internacionales de España “que empezaron en la selección sin recursos cuando nadie creía en ellas y lucharon para que hoy podamos estar aquí.”

El futuro de la selección española, a primera vista, parece asegurado.


La superestrella emergente Salma Paralluelo sólo tiene 19 años, mientras que la centrocampista Aitana Bonmatí -nombrada Balón de Oro a la mejor jugadora del torneo- sólo tiene 25. Además, España es actualmente la vigente campeona del mundo sub-17 y sub-20.

El seleccionador español de fútbol, Luis Rubiales, se enfrenta a las críticas tras dar a la ganadora del Mundial, Jennifer Hermoso, un beso sorpresa en los labios después de recibir la medalla de oro.
Sin embargo, en medio de la alegría y las celebraciones por haber ganado el Mundial, la agitación que ha sacudido el fútbol femenino en España durante el último año y ha perturbado su preparación para el torneo quedó en un segundo plano.

Durante meses, gran parte de las jugadoras más destacadas de la selección han estado enfrentadas con el seleccionador Jorge Vilda y con la Federación Española de Fútbol (RFEF), una disputa que ha provocado que varias de las estrellas de La Roja se hayan perdido este Mundial.

E incluso en medio de esas exuberantes celebraciones sobre el terreno de juego, en esos delirantes minutos posteriores al pitido final, los jugadores parecían rehuir o pasar por alto a Vilda, como muestran algunos vídeos publicados en las redes sociales.
A pesar de todo, Vilda, de 42 años, se declaró lleno de “inmensa alegría y orgullo” por la actuación de su equipo en la Copa Mundial.

“Hemos demostrado cómo sabemos jugar, hemos demostrado que sabemos sufrir”, afirmó. “Este equipo ha creído y somos campeones del mundo. ¡A celebrarlo! Sólo queda celebrarlo. Me imagino cómo está España en estos momentos”.