Los expertos dicen que frenar el envejecimiento del cerebro comienza por adoptar un estilo de vida saludable que proteja las neuronas y fortalezca las conexiones. El ejercicio regular es una de las herramientas más poderosas: aumenta el flujo de sangre al cerebro, favorece nuevas conexiones neuronales y mejora la memoria.

Dormir bien también es clave, ya que el sueño profundo ayuda a eliminar toxinas asociadas con el Alzheimer. Además, una dieta rica en verduras, frutos rojos, pescado, nueces y aceite de oliva reduce la inflamación y nutre las células cerebrales.

La estimulación mental y la vida social activa también ayudan a mantener la mente en forma. Aprender nuevas habilidades, como un idioma o un instrumento, o resolver acertijos, crea nuevas conexiones neuronales. Mantenerse conectado con amigos y participar en actividades sociales reduce el riesgo de deterioro cognitivo al ejercitar la memoria y la atención. Por último, controlar el estrés y cuidar la salud cardiovascular (presión alta, diabetes, obesidad) es esencial, porque estos factores pueden acelerar el envejecimiento cerebral. En conjunto, estos hábitos pueden ayudar a mantener el cerebro ágil por más tiempo.