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En México, más de 130,000 personas han desaparecido en medio de décadas de violencia de los cárteles de la droga, y las familias a menudo tienen que buscar en fosas clandestinas y depender de la limitada ayuda del gobierno. Los investigadores están empleando técnicas avanzadas de satélite, geofísicas y biológicas, junto con cadáveres de cerdos que imitan la descomposición humana debido a sus estrechas similitudes físicas y de ADN, para localizar fosas clandestinas con mayor eficacia. Estos esfuerzos, que forman parte de un proyecto de colaboración en el que participan universidades mexicanas e internacionales, tienen como objetivo desarrollar nuevos métodos para identificar fosas comunes, combinando la innovación científica con los valiosos conocimientos y experiencias de las familias que buscan a sus seres queridos.

El proyecto, iniciado en 2023 en Jalisco -la región con mayor número de desaparecidos-, utiliza drones, cámaras hiperespectrales y análisis del suelo para detectar anomalías y pistas enterradas bajo la superficie. Al estudiar la descomposición de los cerdos en entornos controlados, los científicos pueden interpretar mejor señales como los cambios en el suelo y el crecimiento de las plantas que indican la existencia de tumbas, entendiendo que la tecnología por sí sola no puede resolver el problema. El trabajo es urgente; las familias y los investigadores reconocen que la combinación de los métodos tradicionales de investigación con la ciencia de vanguardia ofrece la mejor esperanza para descubrir a las personas desaparecidas y hacer justicia.

A pesar de los prometedores avances, los expertos advierten de que la tecnología no es una panacea y subrayan la importancia de los testimonios de los testigos y de las búsquedas sobre el terreno. Familias como Maribel Cedeño y Héctor Flores, que llevan años buscando a sus seres queridos, se muestran escépticas ante el ritmo de los avances, pero siguen confiando en que estos métodos innovadores acaben dando resultados. A medida que el proyecto avance, su éxito dependerá de la voluntad de las autoridades para adoptar nuevas técnicas y proporcionar un apoyo sostenido a las búsquedas en curso, mezclando la ciencia y el conocimiento de la comunidad en la lucha contra las desapariciones forzadas en México.