En su testimonio en Alhambra, California, Cardi B negó haber tocado al guardia de seguridad Emani Ellis durante un altercado fuera de la consulta de un obstetra, afirmando que no hubo contacto físico a pesar de los acalorados intercambios. Cardi explicó que en ese momento estaba embarazada de cuatro meses, que mantenía su embarazo en secreto y que se enfadó cuando Ellis la siguió y pareció grabarla.
Describió el enfrentamiento como intenso, pero no físico, y destacó que Ellis era más corpulento y tenía un aspecto intimidatorio. La cantante detalló sus preocupaciones sobre la privacidad y su estado emocional, al tiempo que defendió que sus uñas con forma de ataúd y decoradas con pedrería no eran amenazantes.

Ellis testificó que se sintió humillada y traumatizada, con una cicatriz en la cara que requirió cirugía estética, y reclama una indemnización por gastos médicos, sufrimiento emocional, pérdida de ingresos y daños punitivos, aunque Cardi afirmó que Ellis le estaba demandando por 24 millones de dólares. La testigo Tierra Malcolm respaldó la versión de Cardi, afirmando que no vio ninguna pelea física, solo un arañazo en su propia cara, que creía que provenía de Ellis. El juicio, celebrado en una sala de audiencias para famosos fuera de Los Ángeles, se espera que continúe la próxima semana.