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El juez del Tribunal Supremo de Brasil Alexandre de Moraes ha suavizado las restricciones del arresto domiciliario del expresidente Jair Bolsonaro, permitiendo que sus familiares lo visiten sin necesidad de autorización previa del tribunal.

Este cambio permite que la esposa, los hijos, los nietos y los parientes cercanos de Bolsonaro visiten libremente su residencia, tras una solicitud de la policía federal. Bolsonaro, que está siendo juzgado por presuntamente orquestar un complot golpista para mantenerse en el poder, niega haber cometido ningún delito. Su arresto domiciliario, inicialmente más estricto, ha sido un punto central del debate político en Brasil, ya que sus partidarios lo consideran una persecución y sus oponentes hacen hincapié en el proceso legal.

El caso ha intensificado las tensiones políticas en medio de las continuas disputas comerciales de Brasil con Estados Unidos, donde Bolsonaro mantiene el apoyo estadounidense, y el presidente Trump ha calificado el proceso como una «caza de brujas». Inicialmente, solo los abogados de Bolsonaro tenían acceso ilimitado a su domicilio, mientras que él también estaba obligado a llevar un monitor electrónico en el tobillo y a respetar un toque de queda. La reciente decisión del tribunal refleja los continuos ajustes judiciales, ya que Bolsonaro tiene previsto recurrir las condiciones del arresto domiciliario, que le fueron impuestas inicialmente por difundir contenidos a través de sus hijos, acusación que él niega.