Durante su residencia de 31 fechas en el Coliseo de Puerto Rico, Bad Bunny reunió el orgullo cultural puertorriqueño y el sentido de pertenencia, con multitudes que llevaban sombreros tradicionales de paja llamados «pavas», bebían cerveza Medalla y bailaban salsa, todo ello mientras celebraban la belleza natural y el folclore de la isla.
Sus actuaciones, que combinaban el reguetón con estilos folclóricos, inspiraron el patriotismo tanto entre los lugareños como entre los visitantes, y prepararon el escenario para su próximo papel como cabeza de cartel en la Super Bowl de 2026, lo que supone un momento histórico para la representación latina, ya que actuará íntegramente en español.

La residencia de Bad Bunny y su próxima aparición en la Super Bowl no solo muestran su versatilidad musical, sino que también sirven como declaraciones políticas, abordando temas como la autonomía de Puerto Rico, el huracán María y las políticas de inmigración de Estados Unidos. Su decisión de saltarse una gira tradicional por Estados Unidos debido a las preocupaciones del ICE pone de relieve las tensiones actuales en torno a la aplicación de las leyes de inmigración, y sus críticas abiertas a Trump y su apoyo a las causas latinas politizan aún más su plataforma de alto perfil. Como primer artista en actuar íntegramente en español en la Super Bowl, la presencia de Bad Bunny subraya que los mensajes culturales y políticos pueden resonar con fuerza en el escenario más grande del mundo, prometiendo una actuación rica en identidad y significado.