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El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció que revocó el visado del presidente colombiano Gustavo Petro después de que este participara en una protesta en Nueva York durante la Asamblea General de la ONU, en la que instó a los soldados estadounidenses a desobedecer las órdenes del presidente Trump, calificando sus acciones de «imprudentes e incendiarias».

Petro, que regresó a Colombia el sábado, declaró que se enteró de la revocación de su visado al llegar y destacó su inmunidad en virtud del derecho internacional, afirmando que su condición de ciudadano europeo significa que no necesita un visado estadounidense.

El incidente pone de relieve las tensiones existentes entre Petro, un líder de izquierda conocido por sus declaraciones sin tapujos, y Estados Unidos, especialmente teniendo en cuenta su historial de enfrentamientos diplomáticos y las tensas relaciones de Colombia con Israel y Estados Unidos por cuestiones de política exterior y de drogas.

A pesar de la controversia sobre el visado, Petro mantuvo su postura sobre la libertad de expresión y se mostró indiferente ante el castigo, alegando su ciudadanía europea. La disputa pone de relieve las fricciones diplomáticas más amplias en medio de las posiciones críticas de Petro sobre las acciones de Estados Unidos, incluidas las peticiones de investigación sobre los ataques militares y su oposición a los vuelos de deportación, que anteriormente provocaron una crisis diplomática. Aunque el Departamento de Estado no especificó si las futuras visitas se verían afectadas, las críticas abiertas de Petro a las políticas estadounidenses y sus llamamientos a que se lleven a cabo investigaciones legales siguen desafiando las relaciones tradicionales entre Estados Unidos y Colombia, en medio de la preocupación constante por el tráfico de drogas y la seguridad regional.