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Muchos mirgrantes Venezolanso han comenzado a regresar a Sudamérica tras no poder llegar a Estados Unidos debido al endurecimiento de las políticas migratorias del presidente Trump. Obligados a abandonar sus esperanzas de asilo, muchos están tomando ahora rutas peligrosas y más baratas a través de la costa pacífica de Panamá en buques de carga, a menudo abarrotados de migrantes vulnerables que llegan con pocos recursos y se enfrentan a condiciones peligrosas en las regiones armadas de Colombia.

Esta migración inversa, impulsada por las dificultades económicas, la violencia y las opciones limitadas, ha provocado la repatriación de más de 14,000 migrantes desde la campaña de Trump, muchos de los cuales sufren deshidratación, lesiones y problemas de salud mental en entornos inhóspitos.

A pesar de meses de ahorro, Gómez y su familia optaron por regresar tras ser detenidos en Texas y abandonados en México, al darse cuenta de los riesgos que entrañaba continuar su viaje. Muchos migrantes, que huyen del colapso económico y la represión de Venezuela, se ven atrapados en un ciclo de rutas migratorias peligrosas y ayuda limitada, y algunos se embarcan en barcos que se han estrellado o los han dejado varados en zonas remotas. Los defensores de los derechos humanos advierten que estos migrantes son cada vez más vulnerables a los grupos criminales y a la explotación, y subrayan la urgente necesidad de que las autoridades proporcionen protección y apoyo para evitar nuevas tragedias en esta peligrosa migración inversa.