Las fuertes lluvias en el centro y sureste de México han causado al menos 64 muertes, con decenas más de desaparecidos, mientras los equipos de rescate trabajan sin descanso para llegar a las comunidades aisladas. Las lluvias torrenciales provocaron el desbordamiento de los ríos y deslizamientos de tierra que bloquearon las carreteras, dejando a unas 80 localidades del norte de Veracruz aisladas y sin ayuda.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha destacado que se están dedicando todos los recursos necesarios a las labores de emergencia, que continúan en marcha. Se han desplegado miles de militares para proporcionar ayuda, alimentos y agua, aunque algunas zonas solo son accesibles por vía aérea. Las primeras estimaciones revelan que alrededor de 100 000 viviendas se han visto afectadas, y que barrios enteros situados a orillas de los ríos han sufrido daños graves o incluso han quedado destruidos.
Las inundaciones han afectado a cinco estados, entre ellos Veracruz, Hidalgo, Puebla y Querétaro, lo que pone de relieve la magnitud de la catástrofe. Las autoridades continúan buscando a los desaparecidos y evaluando la magnitud total de los daños, al tiempo que se comprometen a dar una respuesta rápida y exhaustiva por parte del Gobierno.