La Cámara Baja de Brasil ha aprobado por unanimidad un proyecto de ley para eximir hasta 5000 reales (940 dólares) mensuales del impuesto sobre la renta, lo que supone más del doble de la exención actual y se ajusta a la promesa electoral del presidente Lula da Silva para 2022 de promover la justicia fiscal.

La medida tiene como objetivo beneficiar a unos 15 millones de trabajadores, y el Gobierno compensará la pérdida de ingresos aplicando un tipo impositivo mínimo efectivo a las personas con ingresos elevados que ganen más de 600 000 reales (113 000 dólares) al año, que aumentará gradualmente hasta el 10 % para aquellos que ganen más de 1,2 millones de reales (226 000 dólares). Si el Senado lo aprueba, Lula tiene previsto promulgar la ley, que entrará en vigor en enero de 2026, lo que supondrá una importante victoria política gracias al amplio apoyo público y podría influir en los votantes indecisos de cara a las elecciones de el año que viene.
A pesar de que la coalición de Lula no cuenta con mayoría, el apoyo unánime al proyecto de ley refleja el respaldo generalizado a la exención fiscal, considerada un paso hacia una mayor justicia social. La legislación también se dirige a unas 141 000 personas adineradas que actualmente pagan un tipo impositivo efectivo de solo el 2,5 %. Los analistas políticos sugieren que la medida podría reforzar la popularidad de Lula, especialmente tras las recientes protestas contra iniciativas legislativas impopulares. Los economistas consideran que la reforma es un paso hacia la solución de las desigualdades fiscales, que podría estimular la actividad económica al aumentar la renta disponible de los brasileños con ingresos bajos y medios.