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Trabajar en una oficina a menudo implica pasar muchas horas sentado frente a un escritorio, mirando una pantalla y comiendo deprisa. Con el tiempo, ese estilo de vida sedentario puede provocar fatiga, rigidez y aumento de peso. Pero mantenerse activo en el trabajo no tiene por qué significar ir al gimnasio todos los días: pequeños cambios constantes pueden marcar una gran diferencia. Aquí tienes cinco formas sencillas de mantenerte en forma y con energía durante toda la jornada laboral.

1. Muévete cada hora

Pon un temporizador para recordarte que debes levantarte, estirarte o dar un breve paseo cada 60 minutos. Incluso dos minutos de movimiento ligero, como ir a rellenar la botella de agua o subir las escaleras, pueden mejorar la circulación y reducir la rigidez.

2. Estírate en tu escritorio

Los giros de cuello, las elevaciones de piernas sentado y los encogimientos de hombros son estiramientos fáciles que puedes hacer mientras trabajas. Ayudan a aliviar la tensión, mejorar la postura y evitar que los músculos se tensen después de pasar muchas horas sentado.

3. Sube por las escaleras

Evita el ascensor siempre que sea posible. Subir escaleras fortalece las piernas, aumenta la frecuencia cardíaca y puede quemar hasta 10 calorías por minuto, lo que supone un sencillo impulso para tu forma física integrado en tu día a día.

4. Manténgase hidratado y coma snacks saludables

Tenga una botella de agua en su escritorio para hidratarse. Cambie las patatas fritas y los dulces por frutos secos, fruta o yogur. Mantenerse hidratado y comer snacks saludables ayuda a mantener la concentración y evita las bajadas de energía.