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Los chilenos votan este domingo en unas elecciones muy polarizadas, marcadas por el aumento de los temores en materia de delincuencia e inmigración. Los candidatos de todo el espectro político, desde la favorita comunista Jeannette Jara hasta el candidato de extrema derecha José Antonio Kast, han adoptado plataformas de mano dura en materia de seguridad, prometiendo ampliar los poderes de la policía, construir nuevas prisiones y reforzar los controles fronterizos.

Este cambio refleja un cambio en el estado de ánimo nacional provocado por delitos de gran repercusión mediática relacionados con bandas transnacionales, que ha llevado incluso a los votantes tradicionalmente de izquierda a exigir «mano dura».

En los mítines, la ira es evidente. El agitador libertario Johannes Kaiser ha atraído a grandes multitudes con una retórica que se hace eco del expresidente estadounidense Donald Trump, canalizando la frustración pública hacia los migrantes —en particular los venezolanos— y aprovechando una reacción más amplia que ha remodelado la política chilena desde las protestas masivas de 2019. Los analistas afirman que la desilusión pública y el temor al desorden han contribuido a impulsar a Kast de nuevo a la contienda y han llevado a casi todos los principales candidatos a adoptar mensajes similares en materia de ley y orden.