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Las organizaciones criminales se expandieron rápidamente por la Amazonía brasileña el año pasado y ahora operan en casi la mitad de los 772 municipios de la región, según un nuevo informe del Foro Brasileño de Seguridad Pública. Su creciente presencia, que ha aumentado un 32 % en solo un año, ha intensificado la violencia y amenaza los esfuerzos por proteger la selva tropical más grande del mundo, justo cuando Brasil acoge las importantes negociaciones de la ONU sobre el clima.

El Comando Rojo ha duplicado con creces su presencia desde 2023, dominando las principales rutas fluviales que conectan con los cárteles de la droga de Perú y Colombia. Otros grupos rivales, como el Primer Comando Capital y el Tren de Aragua de Venezuela, también se están expandiendo, lo que alimenta las disputas territoriales, la minería ilegal, la extorsión y los delitos medioambientales. La región registró más de 8000 asesinatos en 2024, una tasa de homicidios muy superior a la media nacional.

El Gobierno de Brasil está debatiendo ahora penas más severas para la participación en bandas, incluyendo condenas de prisión más largas y confiscaciones de bienes más rápidas. Pero los expertos advierten que la lucha contra la delincuencia requerirá una mayor inversión en desarrollo sostenible y alternativas a la explotación de los recursos. Se espera que el proyecto de ley sufra cambios en el Senado, aunque la creciente preocupación pública por la violencia hace probable su eventual aprobación.