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Mientras los líderes mundiales se reúnen por segundo día consecutivo en Brasil para debatir sobre el clima, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva defiende una audaz propuesta para proteger los bosques tropicales. Su plan, denominado «Fondo para la Conservación de los Bosques Tropicales», pagaría a 74 países en desarrollo para que preservaran sus selvas tropicales mediante financiación procedente de países ricos e inversores privados. En lugar de depender de donaciones, el fondo utilizaría préstamos con intereses, ofreciendo a los países un incentivo financiero para mantener los árboles en pie en lugar de talarlos. Anunciada en Belém, una ciudad situada en la selva amazónica, la propuesta subraya el papel fundamental de la región en la absorción de dióxido de carbono y la estabilización del clima del planeta.

La iniciativa de Brasil ya ha obtenido importantes compromisos, con Noruega aportando 3000 millones de dólares y Alemania prevista para añadir más, lo que eleva el total de compromisos iniciales a 5500 millones de dólares. El 20 % del fondo se destinaría a las comunidades indígenas, reconocidas como guardianas tradicionales de las tierras forestales. Sin embargo, la ausencia de líderes de China, Estados Unidos y la India pone de relieve las divisiones entre las grandes potencias. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que superar el límite de calentamiento de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París sería un «fracaso moral», e instó a las naciones a actuar con decisión para evitar consecuencias devastadoras para el planeta.