La política de tolerancia cero del primer mandato del presidente Donald Trump separó a más de 5000 niños de sus padres en la frontera entre Estados Unidos y México, lo que provocó la indignación mundial.Siete años después, la separación familiar se repite, pero a través de la aplicación masiva de la ley de inmigración en el interior del país, en lugar de en la frontera.

Con los cruces ilegales en mínimos históricos, decenas de miles de migrantes que ya viven en Estados Unidos están siendo detenidos, trasladados repetidamente y, en ocasiones, deportados, lo que provoca largas detenciones y dolorosas separaciones dentro de familias con estatus mixto. Muchos padres son detenidos en momentos cotidianos de su vida diaria y algunos optan por dejar a sus hijos en Estados Unidos cuando son deportados, con la esperanza de preservar su seguridad o su estatus legal.
Las familias entrevistadas por Associated Press describen la angustia y la incertidumbre que sienten cuando sus seres queridos son detenidos o expulsados sin previo aviso. Un padre venezolano arrestado en Florida, un activista nicaragüense deportado tras una cita con el ICE y un residente guatemalteco de larga duración detenido por una antigua orden judicial dejaron atrás a sus parejas e hijos, que luchan por sobrellevar la situación emocional y económicamente. Para estas familias, la migración ha pasado de ser un camino hacia la seguridad y la estabilidad a ser el comienzo de una separación dolorosa y posiblemente permanente.