Skip to main content

El miércoles se produjo un apagón generalizado en La Habana y gran parte del oeste de Cuba después de que fallara una línea de transmisión que conectaba dos importantes centrales eléctricas, lo que dejó a millones de personas sin electricidad durante casi 12 horas. Aunque la electricidad comenzó a restablecerse por la tarde, las autoridades advirtieron que la restauración total sería lenta debido a los persistentes déficits de generación.

El apagón interrumpió la vida cotidiana en toda la capital, ya que la policía dirigió el tráfico, las escuelas enviaron a los estudiantes a casa y las empresas dependieron de generadores para permanecer abiertas. Muchos residentes, que se quedaron sin acceso a Internet, expresaron su frustración por la falta de información sobre la causa del apagón.

Este último fallo se produce en medio del empeoramiento de la crisis económica de Cuba y de una red eléctrica sometida a una gran presión por el envejecimiento de las centrales, la escasez de combustible y los recientes daños causados por las tormentas en el este. Con una infraestructura con décadas de antigüedad y un mantenimiento costoso, la isla sigue enfrentándose a cortes recurrentes que afectan a todo, desde los servicios de agua hasta las pequeñas empresas.