El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, dijo el lunes que su Gobierno no está participando en conversaciones con Estados Unidos, en respuesta a la advertencia del presidente Donald Trump de que Cuba debería «llegar a un acuerdo» tras el ataque estadounidense a Venezuela.
En una serie de publicaciones en X, Díaz-Canel afirmó que cualquier mejora en las relaciones debe basarse en el derecho internacional, el respeto mutuo y la soberanía, y no en amenazas o presiones económicas. Añadió que Cuba sigue abierta al diálogo con Washington, pero solo en esas condiciones, y aclaró que los contactos actuales se limitan a discusiones técnicas sobre migración.
El enfrentamiento se produce en un momento en que Cuba se enfrenta a la pérdida de una importante fuente de energía procedente de Venezuela, que le suministraba decenas de miles de barriles de petróleo al día. Los expertos advierten de que la reducción de las importaciones de combustible podría agravar los apagones y profundizar la crisis económica de Cuba, ya afectada por las sanciones estadounidenses y la recesión provocada por la pandemia. Aunque México ha indicado que seguirá suministrando parte del combustible, la incertidumbre persiste, lo que alimenta la preocupación entre los cubanos, ya que las presiones migratorias aumentan y las dificultades cotidianas persisten en toda la isla.
