La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, dijo el miércoles que su Gobierno continuará liberando a presos políticos tras la destitución del expresidente Nicolás Maduro, respaldada por Estados Unidos, y calificó este hecho como un «nuevo momento político» para el país. En su primera rueda de prensa desde la detención de Maduro, Rodríguez adoptó un tono conciliador y prometió que las liberaciones de detenidos —supuestamente instadas por la Administración Trump— continuarían, a pesar de que las organizaciones de derechos humanos estiman que más de 800 presos políticos siguen bajo custodia.

Aunque prometió diversidad política e ideológica, Rodríguez también advirtió que los delitos contra el orden constitucional se castigarían con severidad y criticó a las organizaciones de defensa de los derechos de los presos, acusándolas de difundir falsedades. Atribuyó a Maduro el mérito de haber iniciado el proceso de liberación y rechazó las afirmaciones de que las medidas se debían únicamente a la presión de Estados Unidos, subrayando el delicado equilibrio al que se enfrenta entre las exigencias de Washington y las figuras de línea dura dentro del aparato de seguridad de Venezuela, mientras continúa el escrutinio internacional sobre el ritmo y la transparencia de las liberaciones.