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Antes del amanecer, científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México suben las laderas del Popocatépetl, uno de los volcanes más activos del mundo y una amenaza inminente para millones de personas. Durante cinco años, transportaron equipos pesados a pesar de las duras condiciones climáticas y el riesgo de erupción, recopilando datos sísmicos y utilizando inteligencia artificial para descodificarlos.

El esfuerzo ha dado como resultado la primera imagen tridimensional de alta resolución del interior del volcán, que revela dónde se acumula el magma bajo el cráter y ofrece una nueva perspectiva sobre cómo pueden desarrollarse las erupciones.

Al ampliar la red de sismógrafos del volcán y enseñar a los algoritmos a reconocer diferentes temblores subterráneos, el equipo cartografió un complejo sistema que se extiende 11 millas bajo la superficie, con múltiples piscinas de magma a diferentes profundidades. Los hallazgos ayudan a explicar la frecuente actividad del Popocatépetl desde 1994 y podrían mejorar las alertas tempranas para los 25 millones de personas que viven en las cercanías. Para el líder del proyecto, Marco Calò, ver cómo los movimientos ocultos del volcán cobran vida en 3D hace que los riesgos merezcan la pena y alimenta el impulso de seguir escalando.