El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, está destacando su rutina de ejercicio mientras busca la reelección a los 80 años, sustituyendo apariciones públicas frecuentes por videos de estocadas, sentadillas y sesiones en la caminadora. Aunque los brasileños están divididos sobre si debería aspirar a un cuarto mandato no consecutivo, existe un amplio reconocimiento de su disciplina para entrenar a diario.
Sus seguidores afirman que esto proyecta energía y resistencia, mientras que sus críticos sostienen que el énfasis en la imagen puede eclipsar su mensaje político. Lula ha respondido con humor a las dudas sobre su vitalidad, llegando a declarar que quiere vivir hasta los 120 años.

La estrategia también refleja una disputa de imagen frente a su principal rival, el senador Flávio Bolsonaro, casi la mitad de su edad, quien ha respondido mostrando también su buena forma física. Analistas señalan que ambos candidatos buscan proyectar fortaleza y vigor, especialmente en un contexto donde la edad de los líderes sigue siendo un tema entre los votantes. Al mismo tiempo, el electorado brasileño está envejeciendo, con los mayores de 60 años representando una proporción significativa. Aunque algunos ven los entrenamientos de Lula como inspiradores, otros subrayan que, más allá de la apariencia, los candidatos necesitarán propuestas concretas para conquistar a los votantes indecisos en una contienda que se perfila muy reñida.