Ushuaia, la principal puerta de entrada a los cruceros hacia la Antártida, enfrenta preocupación tras las especulaciones de que un reciente brote de hantavirus podría haberse originado allí. Las autoridades sanitarias investigan si una pareja holandesa contrajo el virus antes de embarcarse en un crucero, aunque funcionarios locales rechazan la teoría y aseguran que no existe evidencia que vincule a la ciudad con el brote.
Aun así, la situación ha generado inquietud entre residentes y operadores turísticos que dependen de visitantes atraídos por los paisajes naturales, los pingüinos y las excursiones antárticas.

Empresas turísticas afirman que algunos viajeros ya cancelaron reservas, lo que aumenta el temor por el impacto económico en Ushuaia, donde el turismo es una fuente clave de ingresos. En la última década, el número de pasajeros de cruceros antárticos creció de unos 38.000 a más de 135.000 por temporada. Las autoridades insisten en que Ushuaia sigue siendo un destino seguro y recuerdan que la provincia nunca registró casos de hantavirus. Mientras tanto, expertos sanitarios continúan investigando el origen del brote en otras zonas de la Patagonia donde sí circula la variante andina del virus.