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En la comunidad indígena de Nova Sociedade, en lo profundo de la Amazonía brasileña, el río Arapiuns es la única conexión con el exterior. Durante la histórica sequía de 2024, sus habitantes tuvieron que caminar hasta 20 kilómetros para conseguir agua. Hoy, ante la posibilidad de otra sequía severa, la comunidad cuenta con paneles solares que alimentan bombas de agua y llenan tanques, garantizando agua limpia para sus 36 familias.

                                                                         Credito:noticiasap

La energía solar también está transformando la vida cotidiana. Los nuevos sistemas, equipados con baterías, permiten iluminar las viviendas, cargar teléfonos y reducir la dependencia de generadores diésel, que son costosos, contaminantes y poco confiables. En comunidades cercanas, los paneles solares ya permiten refrigerar vacunas y alimentos, facilitar la telemedicina, mejorar las condiciones en las escuelas y apoyar actividades económicas como la pesca y el procesamiento de açaí.

El cambio forma parte de una expansión de la energía solar fuera de la red en zonas remotas de la Amazonía. Más de un millón de personas en la región aún carecen de electricidad, y la mayoría de quienes no tienen acceso en Brasil viven en la Amazonía. Para expertos y líderes indígenas, llevar energía limpia a estas comunidades no solo mejora su calidad de vida y resistencia frente a las sequías, sino que también puede ayudar a proteger el bosque, considerado clave para la estabilidad climática mundial.

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