Familias se reunieron afuera de prisiones en La Habana con gran emoción y expectativa mientras Cuba comenzaba a liberar reclusos en una de las mayores medidas de este tipo en años. Katia Arias fue una de las que esperaban cuando su hijo de 20 años, Emilio Alejandro Leyva, salió en libertad tras cumplir condena por robo.
Entre lágrimas, describió el momento como una alegría inmensa después de años de dificultad. El gobierno anunció planes para liberar a 2,010 reclusos como un “gesto humanitario” antes de la Semana Santa, aunque aún no está claro cuántos fueron liberados el primer día.

Las liberaciones ocurren en medio de una creciente presión económica y política, particularmente por parte de Estados Unidos, mientras persiste la incertidumbre sobre si hay detenidos políticos entre los liberados. Grupos de derechos humanos acogieron la medida, pero criticaron la falta de transparencia y de reformas más amplias, señalando que no representa un cambio de política. A pesar del escepticismo, se vivieron escenas de celebración con familias reencontrándose, incluso mientras continúan las tensiones, protestas y la profunda crisis en la isla.