La Asamblea Legislativa de El Salvador, dominada por el partido del presidente Nayib Bukele, aprobó el jueves importantes reformas constitucionales que permiten la reelección presidencial indefinida y amplían los mandatos presidenciales a seis años. Propuestas por la diputada Ana Figueroa, estas modificaciones también eliminan la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, consolidando el poder y agilizando el proceso electoral.

La votación fue abrumadoramente favorable, con 57 votos a favor y solo tres en contra, lo que suscitó la preocupación de los críticos por la erosión de las normas democráticas. Bukele, que recientemente se aseguró la reelección a pesar de las prohibiciones constitucionales, ha sido acusado de consolidar su autoridad desde 2021, especialmente después de que sus aliados en el poder judicial allanaran el camino para que continuara en el poder, lo que ha suscitado temores de una deriva autoritaria.
Los partidarios de la reforma argumentan que esta alinea los calendarios electorales presidenciales y parlamentarios y permite a los líderes presentarse a la reelección varias veces, citando que otros cargos políticos ya cuentan con disposiciones similares. Las voces discrepantes advierten de que la reelección indefinida podría debilitar las instituciones democráticas, aumentar la corrupción y afianzar el nepotismo, y un legislador ha declarado que la democracia en El Salvador ha «muerto». Bukele sigue siendo muy popular gracias a su postura firme contra las pandillas y sus políticas de seguridad, pero su Gobierno ha sido objeto de críticas internacionales por abusos contra los derechos humanos y represión de la disidencia. Los cambios constitucionales marcan un cambio significativo en el panorama político de El Salvador, lo que podría prolongar la influencia de Bukele y plantear interrogantes sobre el futuro democrático del país.