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Tras abordar con éxito la violencia de las pandillas en El Salvador durante el estado de emergencia, el presidente Nayib Bukele ha cambiado su enfoque hacia un problema menos grave, pero igualmente urgente: la gran población de perros y gatos callejeros.

Bukele expresó su deseo de crear un modelo humano y eficaz para el bienestar animal en América Latina, buscando alianzas con expertos y financiación para abordar el problema de los animales callejeros, muchos de los cuales están desnutridos, enfermos o heridos. El Gobierno ya ha tomado medidas, como tipificar como delito el maltrato animal y abrir un hospital veterinario público, pero el reto sigue siendo importante, ya que las ONG luchan por hacer frente a la magnitud del abandono.

La iniciativa de Bukele ha despertado el interés internacional, incluso el del influyente en las redes sociales Niall Harbison, que ha expresado su voluntad de colaborar y prestar apoyo a las labores de esterilización y rescate. Aunque no está claro de dónde procederán los fondos, dadas las limitaciones económicas de El Salvador, la apertura del presidente a soluciones innovadoras y colaborativas apunta a un posible cambio en el enfoque del país respecto al bienestar animal. Esta iniciativa refleja la inclinación de Bukele por los grandes proyectos que combinan la acción gubernamental con la cooperación del sector público y privado, con el objetivo de sentar un precedente regional en el trato humano de los animales callejeros.