La administración Trump tiene previsto proporcionar $20 millones de dólares adicionales en financiación a Argentina a través de inversiones del sector privado y de fondos soberanos, que se sumarán a la línea de crédito de $20 millones de dólares prometida a principios de este mes para apoyar la maltrecha moneda del país. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, describió esta medida como una «solución del sector privado» destinada a reforzar el mercado de deuda argentino, y muchos bancos y fondos han manifestado su interés. Durante una reunión en la Casa Blanca con el presidente argentino Javier Milei, Trump indicó que la ayuda estadounidense podría depender del éxito electoral de Milei, advirtiendo que si Milei pierde las elecciones del 26 de octubre, el apoyo de Estados Unidos podría retirarse.

Los comentarios de Trump provocaron un ligero debilitamiento del peso argentino y un pequeño descenso de las acciones argentinas en Wall Street. Las declaraciones del presidente suscitaron rápidas críticas en Argentina, y figuras de la oposición como Cristina Fernández y Martín Lousteau acusaron a Trump de politizar la ayuda e intentar influir en las elecciones. Fernández sugirió que las declaraciones de Trump eran una forma de coacción, mientras que Lousteau argumentó que Trump se centraba en apoyar a Milei en lugar de ayudar a Argentina.
En resumen, Estados Unidos pretende ayudar financieramente a Argentina mediante una combinación de inversiones privadas y soberanas, pero las consideraciones políticas y los resultados electorales parecen influir en el alcance y la naturaleza de este apoyo. Las insinuaciones de Trump sobre la dependencia de la ayuda de los resultados electorales han añadido una capa de