Efrentamientos por disputas territoriales entre las comunidades indígenas Misak y Nasa, que dejaron al menos siete muertos y más de 110 heridos, la mayoría por disparos. El choque ocurrió en una zona rural del departamento del Cauca, donde ambos grupos reclaman la propiedad de la misma tierra.

El ejército anunció el envío de más de 500 soldados con apoyo aéreo para estabilizar la zona y evitar una mayor escalada. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, advirtió que la cifra de víctimas podría aumentar. La Agencia Nacional de Tierras ha intentado mediar desde abril, mientras que la Oficina de Derechos Humanos de la ONU pidió calma e instó a investigar los hechos.
La región sigue siendo inestable debido a la presencia de grupos armados ilegales, incluidas disidencias de las antiguas FARC, que continúan alimentando la violencia y las disputas territoriales.