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Yudelaimys Barrero Muñoz solía pasar horas haciendo autostop bajo el sol para recorrer 70 kilómetros en busca de suministros para mantener a su familia. Sin transporte confiable, ni siquiera un vehículo eléctrico de tres ruedas podía completar el viaje—hasta que en abril abrió una estación de carga solar gratuita.


La estación, considerada la primera de su tipo en Cuba, se convirtió rápidamente en un punto clave donde los residentes cargan vehículos, electrodomésticos y dispositivos. Ante la escasez de combustible y los apagones, muchos recorren largas distancias—o van a pie—para utilizarla.

Para Barrero Muñoz, la estación ha transformado su pequeño negocio. Ahora puede transportar más mercancía, ampliar su clientela y viajar regularmente con su familia.
Historias similares se repiten en Santa Clara, donde los residentes usan la estación para cocinar, refrescar sus hogares y evitar los apagones impredecibles. El proyecto, impulsado por paneles solares y baterías, ofrece una fuente de energía confiable en un país que recurre cada vez más a las energías renovables ante la crisis.