LIMA, Perú — Keiko Fujimori juró este martes como presidenta de Perú tras imponerse en la segunda vuelta electoral de junio por menos de 50.000 votos. La líder conservadora, de 51 años y candidata presidencial en cuatro ocasiones, asume el cargo como la novena presidenta del país en la última década, con la promesa de restaurar la estabilidad política, combatir la delincuencia e impulsar el crecimiento económico. Su partido, Fuerza Popular, y sus aliados controlarán la mitad del Senado, fortaleciendo su capacidad de gobernar.

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Durante su investidura, Fujimori anunció una estrategia de seguridad basada en una política de “mano dura”, que incluye el despliegue temporal de las Fuerzas Armadas en zonas afectadas por el crimen y la construcción de una megacárcel inspirada en el modelo de El Salvador. También prometió aumentar el salario mínimo en un 15%, reorganizar los programas sociales para combatir la desnutrición rural y preparar al país ante los efectos del fenómeno de El Niño. Su gobierno, sin embargo, enfrenta demandas de la oposición para revisar leyes que, según críticos, debilitan la lucha contra el crimen organizado, así como investigar las muertes ocurridas durante las protestas de 2022 y 2023, en un contexto de fuerte división política y regional.