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BOGOTÁ, Colombia — Una operación policial multinacional de dos meses de duración en nueve países latinoamericanos ha dado lugar a 225 detenciones y cientos de nuevas investigaciones sobre delitos medioambientales, según anunció Interpol el viernes. La campaña, conocida como Operación Madre Tierra VII y coordinada por la oficina de Interpol en Centroamérica, se centró en la tala ilegal, el tráfico de fauna silvestre y la minería de oro, con el apoyo de la unidad de seguridad medioambiental de la agencia.

La operación, llevada a cabo entre mayo y junio, descubrió más de 400 casos de delitos medioambientales, entre ellos 203 delitos forestales y 138 relacionados con el tráfico de fauna silvestre. Las autoridades incautaron una gran variedad de contrabando, desde aves vivas, reptiles y grandes felinos hasta 2,4 toneladas de aletas de tiburón y raya y casi 900 kilogramos de totoaba, una especie de pez en peligro de extinción. También se confiscaron grandes cantidades de madera talada ilegalmente, incluida madera de palo de rosa de gran valor, que alcanza un precio de hasta 6000 dólares por metro cúbico, junto con armas, vehículos y embarcaciones.

Interpol afirmó que los resultados revelan cómo las redes de delincuencia organizada están alimentando la deforestación y explotando especies protegidas para los mercados internacionales, con rutas que se extienden hasta Europa y Asia. Los analistas advierten que estos delitos «de bajo riesgo y alta rentabilidad» están ahora profundamente entrelazados con las empresas delictivas tradicionales, financiando a grupos armados y alimentando la corrupción. La operación, que forma parte del Proyecto GAIA respaldado por el Ministerio de Medio Ambiente de Alemania, contó con la participación de la policía de Colombia, México, Costa Rica y otras naciones. Se espera que el informe analítico final esté listo en noviembre.